Estudio de hipoacusias infantiles

INTRODUCCIÓN

La audición es la vía habitual para adquirir el lenguaje, que es la herramienta principal mediante la cual el niño desarrolla su pensamiento y su conocimiento.

La hipoacusia, o disminución de la percepción auditiva, afecta a 5 de cada 1000 recién nacidos, y aproximadamente 1 de cada 1000 padecen una hipoacusia severa incompatible con el desarrollo del lenguaje.

Sin programas específicos de detección el diagnóstico de las deficiencias auditivas se realiza en torno a los 3 años de edad, lo que supone un retraso a la hora de iniciar los tratamientos oportunos, y tiene importantes consecuencias en el desarrollo cognitivo, lingüístico, emocional, escolar y social del niño.

El diagnóstico precoz de la hipoacusia o sordera infantil consigue una mayor eficacia en el tratamiento de la misma, al permitir aprovechar el período de mayor plasticidad cerebral para potenciar la estimulación auditiva tan necesaria para acceder al lenguaje oral y la intercomunicación del  niño con su entorno.

 

PRUEBAS DE DETECCIÓN

La valoración subjetiva de la audición es difícil, y poco sensible como método de cribado durante los primeros meses de vida. Sin embargo, los niños mayores de 3-5 años con desarrollo intelectual normal pueden ser sometidos a  audiometría convencional.

La impedanciometría evalúa las propiedades mecánicas de la membrana timpánica y el oído medio, siendo de gran ayuda en el diagnóstico de las otopatías serosas, tan frecuentes en la infancia.

Las pruebas objetivas más útiles para valorar la audición son las otoemisiones acústicas (OEA), los potenciales evocados auditivos de tronco cerebral (PEATC), y los más recientes potenciales evocados auditivos de estado estable (PEAee). Con esta tecnología se detectan hipoacusias en neonatos y lactantes de forma rápida, sencilla, no invasiva y económica con una sensibilidad próxima al 100% y una especificidad del 98%.

 

RECOMENDACIONES

En los últimos años se ha impuesto el cribado auditivo neonatal universal. El costo por caso detectado es igual o inferior al de otros programas de cribado universal, como el hipotiroidismo o la fenilcetonuria. Los resultados del tratamiento de la hipoacusia dependen de lo precoz que sea el diagnóstico; los niños identificados antes de los tres meses de vida y tratados antes de los seis meses obtienen mejores resultados en el desarrollo del lenguaje.




En ausencia de un programa de cribado universal neonatal, debe realizarse al menos el cribado auditivo neonatal en grupos de riesgo, tanto para sordera congénita como adquirida, y asegurarse de que se realice una prueba de detección objetiva cuanto antes.


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