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INTRODUCCIÓN La especialidad de Otorrinolaringología (ORL) es especialmente relevante en relación con el buceo, por cuanto se dedica al estudio de órganos (oídos y vía respiratoria alta) que se ven directamente implicados en cada inmersión. |  |
RECONOCIMIENTO ORL PREVIO A LA PRIMERA INMERSIÓN:  | Antes de realizar la primera inmersión, todo potencial buceador debería someterse a un reconocimiento otorrinolaringológico. En la primera entrevista, debe comunicar a su médico cualquier antecedente familiar o personal en relación con el área examinada, incluso aunque no lo considere demasiado importante (padecimiento de otitis o sinusitis, molestias de oídos al viajar en avión, catarros frecuentes, alergias, mareos, tendencia tener tapones de cerumen, cefaleas, dificultad respiratoria nasal, etc.). |
Hay una serie de exploraciones básicas ORL (Otoscopia, Rinoscopia anterior, Orofaringoscopia anterior, Impedanciometría) que se consideran imprescindibles previas a la realización de actividades subacuáticas, por cuanto pueden poner de manifiesto alteraciones o patologías que al bucear pudieran poner en peligro la seguridad del buceador, que pudieran empeorar con el buceo o que pudieran predisponer al buceador a tener algún accidente relacionado con el buceo. En nuestra clínica, este reconocimiento ORL está integrado dentro del protocolo del reconocimiento médico de aptitud para buceo deportivo/recreativo.
Además, dependiendo de sus antecedentes y sus características personales, puede ser necesario o aconsejable realizar otras exploraciones ORL complementarias, tales como la Audiometría, la Nasofibrolaringoscopia, la Rinomanometría o una Radiografía de Senos Paranasales. Este reconocimiento debe repetirse si después de alguna inmersión el buceador ha sufrido alguna enfermedad o molestia otorrinolaringológica, o si ha transcurrido mucho tiempo desde la última inmersión.
PATOLOGÍA OTORRINOLARIGOLÓGICA DERIVADA DEL BUCEO:
1. BAROTRAUMAS 1.1 Barotrauma de oído medio 1.2 Barotrauma de oído interno 1.3 Barotrauma de senos paranasales 1.4 Barotrauma de oído externo 1.5 Barotrauma dentario
2. OTITIS EXTERNAS 3. EXÓSTOSIS DE CONDUCTO AUDITIVO EXTERNO 4. VÉRTIGO ALTERNOBÁRICO 5. ENFERMEDAD DESCOMPRESIVA DEL OÍDO INTERNO
1. BAROTRAUMAS Los barotraumas son las lesiones ocasionadas a nuestro organismo por las variaciones volumétricas de los gases que contiene debido a cambios rápidos de la presión ambiental. Todo órgano hueco con contenido gaseoso es susceptible de sufrir un barotrauma; así, puede producirse barotrauma en el oído, en los senos paranasales, en los dientes con fundas, en el aparato digestivo y en los pulmones (síndrome de sobrepresión pulmonar). 1.1 Barotrauma de oído medio El barotrauma de oído medio es la lesión más frecuente en el buceo. Puede decirse que prácticamente todo buceador lo sufre en alguna ocasión en mayor o menor medida. Se produce por la diferencia de presión que se genera durante la inmersión entre el oído medio y el exterior, debido a un fallo de los mecanismos de compensación, que dependen fundamentalmente de la trompa de Eustaquio. |  |
| El barotrauma de oído medio se produce con mayor frecuencia durante el descenso, cuando la presión ambiental aumenta. Así, se genera una presión relativa negativa dentro del oído que debe ser compensada, lo que generalmente se consigue mediante la realización de maniobras voluntarias que fuerzan la apertura de la trompa de Eustaquio, tales como la maniobra de Valsalva o la maniobra de Frenzel. Si este desequilibrio de presiones no es bien compensado puede dar lugar a un barotrauma por mecanismo implosivo. |
Aunque es menos frecuente, también se puede producir barotrauma durante el ascenso, cuando la presión ambiental vuelve a disminuir. El volumen de aire contenido en el oído aumenta, y habitualmente sale a través de la trompa de Eustaquio de manera pasiva sin ocasionar ninguna molestia. Sin embargo, si existe alguna dificultad para la apertura de la trompa, puede producirse un barotrauma por mecanismo explosivo. |
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Hay diversos factores que pueden predisponer a sufrir un barotrauma de oído medio durante una inmersión: tener una trompa de Eustaquio constitucionalmente estrecha o angulada, padecer en el momento de la inmersión algún proceso inflamatorio -catarral o alérgico- de la vía respiratoria alta o realizar el descenso o el ascenso demasiado rápido. Los síntomas que se pueden presentar al sufrir un barotrauma agudo de oído medio son: otalgia o dolor de oído, hipoacusia o pérdida auditiva, acúfenos o ruidos de oído, vértigos o mareos con sensación rotatoria, otorragia o sangrado del oído y sensación de salida de aire por el oído, especialmente al sonarse o realizar la maniobra de Valsalva. Los síntomas suelen aparecer durante la inmersión o poco tiempo después de ella y su intensidad dependerá de la gravedad de la lesión, la cual puede variar desde una congestión leve de la membrana timpánica (grado I) hasta una rotura o perforación de la misma (grado V). |
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Además de los barotraumas agudos, bien conocidos, existen los disbarismos crónicos de oído medio, que se presentan en personas con una permeabilidad de la trompa de Eustaquio al límite, que inicialmente no les ocasiona ninguna molestia cuando no están buceando, y que incluso les permite llegar a compensar durante las inmersiones. Sin embargo, en inmersiones sucesivas o en inmersiones repetidas a lo largo del tiempo se van produciendo microbarotraumas en el oído medio, que pueden acabar produciendo síntomas similares a los descritos en los barotraumas agudos. Cuando se presenta un barotrauma de oído medio, es necesario interrumpir las actividades subacuáticas durante un período de tiempo variable, en función de la gravedad de la lesión, y hasta su recuperación completa. La mayoría de las veces se aconsejará un tratamiento médico (antiinflamatorios, descongestionantes, antibióticos…) y en algunas ocasiones puede llegar a ser necesario un tratamiento quirúrgico (drenaje, cierre de la perforación…). Con el tratamiento adecuado, la mayoría de los casos se resuelven sin secuelas. 1.2 Barotrauma de oído interno
El barotrauma de oído interno en el buceo es poco frecuente, pero puede provocar secuelas importantes. Se produce con mayor frecuencia durante el descenso, y habitualmente asociado a una dificultad para compensar. 
En más de la mitad de los casos, aparece asociado a un barotrauma de oído medio, y se produce por los mismos mecanismos que éste. Sin embargo, existe un porcentaje no despreciable de casos en los que el barotrauma de oído interno aparece sin que haya lesión del oído medio. No se conocen muy bien los mecanismos por los que se produce, existiendo varias hipótesis:
a) El oído interno se vería lesionado por el incremento de la presión intracraneal, que se produciría al intentar compensar mediante una maniobra de Valsalva forzada cuando la trompa de Eustaquio no funciona adecuadamente, durante el descenso (mecanismo explosivo). b) El oído interno se lesionaría al producirse un incremento brusco de presión en el oído medio, al realizar una maniobra de Valsalva forzada que consiga vencer la resistencia de la trompa, lo que podría ocurrir durante el descenso o durante el ascenso (mecanismo implosivo). En todos los casos, estos cambios de presión, transmitidos al oído interno, pueden lesionar las delicadas estructuras de éste, tanto las que intervienen en la audición como las que están implicadas en el equilibrio e incluso acabar produciendo la rotura de las membranas que separan el oído medio del oído interno, originando una fístula perilinfática.
Los principales síntomas del barotrauma agudo de oído interno son la hipoacusia o pérdida auditiva, los acúfenos o ruidos de oído, y el vértigo o mareo con sensación rotatoria, y frecuentemente acompañado de naúseas o vómitos, pero pueden asociarse a todos los síntomas del barotrauma de oído medio. Sin embargo, cuando se produce lesión del oído interno, la pérdida auditiva suele ser más importante que la que se produce en los barotraumas de oído medio, y además, a diferencia de ésta, con frecuencia es irreversible. Si la hipoacusia es fluctuante, o se desencadena un cuadro de vértigo con los cambios posicionales, con los cambios de presión en el oído originados por un estornudo, la tos, o la maniobra de Valsalva, o por un estímulo sonoro intenso (fenómeno de Tullio), debe sospecharse fístula perilinfática. Tras un barotrauma de oído interno, es necesario interrumpir las actividades subacuáticas durante un período de tiempo variable, en función de la gravedad de la lesión. El tratamiento debe iniciarse lo antes posible; la mayoría de las veces se aconsejará un tratamiento médico (corticoides, antivertiginosos…), asociado a unas medidas posturales (reposo en cama con cabecera elevada) si se sospecha fístula perilinfática, y si esta no se resolviera espontáneamente puede llegar a ser necesario un tratamiento quirúrgico. A pesar de ello, es frecuente que queden secuelas auditivas o vestibulares. La prevención de los barotraumas óticos, tanto de oído medio como de oído interno, consitirá en impedir el bloqueo de la trompa de Eustaquio: se evitará bucear con procesos de congestión nasal (catarro, alergia…), se intentará realizar una compensación suave y progresiva, evitando las maniobras bruscas o los descensos o ascensos demasiado rápidos. En algunos casos, puede ser aconsejable el empleo de descongestionantes nasales, que mejoren la permeabilidad de la trompa de Eustaquio, previos a las inmersiones. 1.3 Barotrauma de senos paranasales El barotrauma de senos paranasales o sinusal es la segunda patología más frecuente en el buceo deportivo, después de los problemas óticos.
Se produce por la diferencia de presión que se genera durante la inmersión entre las cavidades de los senos paranasales y el medio ambiente, debido a una mala permeabilidad de los canales de ventilación y drenaje de los senos, llamados ostium. Afecta principalmente a los senos frontales, seguidos de los maxilares.
Es más frecuente durante el descenso (barotrauma por mecanismo implosivo) que durante el ascenso (barotrauma por mecanismo explosivo). Todas aquellas situaciones que comprometan la ventilación de los senos paranasales pueden predisponer a sufrir un barotrauma sinusal durante una inmersión, tales como los procesos catarrales y alérgicos, la rinitis crónica con o sin pólipos o algunas desviaciones del tabique nasal. La sintomatología característica del barotrauma sinusal es el dolor local (cefalea frontal y/o maxilar) y la epistaxis o sangrado nasal, y suele comenzar durante la inmersión. Las complicaciones son poco frecuentes, y generalmente se relacionan con salida de aire a presión hacia espacios circundantes, por rotura de alguna pared de los senos paranasales o porque ésta estuviese previamente dehiscente, como en el caso de algunas malformaciones o de cirugías previas. Así, se podría producir escape de aire hacia el tejido celular subcutáneo de la cara, produciendo un enfisema subcutáneo, generalmente palpebral, caracterizado por el edema, la crepitación y el hematoma de la zona. Otras complicaciones, como la neumoórbita o el neumoencéfalo son muy poco frecuentes, y suelen estar relacionadas con cirugía endonasal previa. El tratamiento del barotrauma sinusal es fundamentalmente médico, a base de vasoconstrictores, corticoides y antibióticos, y rara vez requieren tratamiento quirúrgico, el cual, sin embargo sí puede ser necesario para corregir algunos factores predisponentes, como algunas desviaciones del tabique nasal o las poliposis nasosinusales. Para prevenir los barotraumas sinusales, se evitará bucear en situaciones de congestión u obstrucción nasal. En algunas ocasiones, puede ser aconsejable el lavado de fosas nasales y la utilización de descongestionantes nasales previos a la inmersión. 1.4 Barotrauma de oído externo El barotrauma de oído externo es muy poco frecuente, ya que habitualmente el conducto auditivo está abierto al exterior, por lo que no presenta ningún problema con los cambios de presión ambiental. | Sin embargo, cuando el conducto auditivo externo está obstruído, como en el caso de la presencia de tapones de cerumen o artificiales, se crea una cavidad entre el obstáculo y la membrana timpánica que si no equilibra bien las presiones durante el descenso puede dar lugar a un barotrauma implosivo, con impactación del tapón y lesión de la piel subyacente.
El síntoma más usual es el dolor de oído u otalgia. |
El tratamiento consistirá en la extracción del tapón impactado y el tratamiento con gotas antibióticas y antiinflamatorias, habitualmente suficiente. Se recomendará también evitar la entrada de agua en el conducto hasta la curación de las lesiones.
Para evitar la aparición de este cuadro, se aconseja la revisión y limpieza de oídos previa, y se proscribe totalmente el uso de tapones para el buceo.
1.5 Barotrauma dentario:Barodontalgia y Odontocrexis La barodontalgia es el dolor dentario ocasionado por los cambios de presión ambiental.
En ocasiones las piezas dentarias, especialmente las que presentan caries o las que han sido obturadas, pueden contener algo de aire en su interior: los cambios de presión y volumen experimentados por este aire durante una inmersión podrían originar compresión de la raíz nerviosa sensitiva del nervio, lo que unido a otros factores, como el descenso de temperatura, o el posible embolismo en la pulpa dentaria serían causa de la barodontalgia. Esta situación ocurre con mayor frecuencia en los dientes anteriores que en los posteriores y en los superiores que en los inferiores. |
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| Además, durante la descompresión que se produce en el ascenso, el aumento de volumen de aire que pudiera haber quedado atrapado en el interior de la pieza dentaria durante la inmersión, podría dar lugar a la rotura de la misma, especialmente si ésta no se encuentra en perfecto estado. Esto se conoce como odontocrexis.
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2. OTITIS EXTERNAS La otitis externa, o infección de la piel del conducto auditivo externo, es una de las afecciones más frecuentes en los buceadores; el contacto repetido con el agua produce una maceración de la piel del conducto que altera sus mecanismos de defensa, favoreciendo la proliferación de gérmenes, lo que origina inflamación local y secreción. Los síntomas principales de la otitis externa son picor y dolor -que generalmente empeora al tocar el pabellón auditivo- a veces acompañados de otorrea o supuración e hipoacusia o pérdida auditiva. Aunque no es muy habitual, la otitis externa no tratada puede extenderse al cartílago o al hueso subyacente, por lo que es recomendable realizar un tratamiento precoz. Lo ideal es realizar primeramente una limpieza del conducto auditivo externo mediante aspiración, seguida de tratamiento médico mediante antibióticos y antiinflamatorios, ya sea en aplicación tópica (gotas, pomadas) o por vía general (oral o parenteral).
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Los buceadores con predisposición a estas otitis, pueden aplicarse antes y después de las inmersiones alguna solución con propiedades secantes y antisépticas, como el alcohol boricado, la solución de Burow o soluciones de ácido acético y alcohol. 3. EXÓSTOSIS DE CONDUCTO AUDITIVO EXTERNO Las exóstosis del conducto auditivo externo son formaciones óseas benignas, generalmente bilaterales, que aparecen en las paredes anteroinferior y posterior del conducto.
Son muy frecuentes en los practicantes de deportes acuáticos, y aunque su causa exacta no es bien conocida, se piensa que están relacionadas con el efecto irritativo que produce sobre el conducto auditivo externo el contacto repetido con el agua fría. La mayoría de las veces las exóstosis son asintomáticas, y se diagnostican de manera casual al realizar una revisión de oídos. Evolucionan muy lentamente, y rara vez llegan a suponer un problema importante. Sin embargo, predisponen al padecimiento de otitis externas, al favorecer la retención de cerumen y agua en el conducto. |
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En los estadios precoces, se tratan únicamente las complicaciones; cuando las exóstosis van aumentando de tamaño, van comprometiendo la permeabilidad del conducto auditivo externo, lo que puede dar lugar a otitis externas cada vez más frecuentes, e incluso acabar originando pérdida auditiva. En estos casos, estaría indicado el tratamiento quirúrgico  | La única manera de prevenir su crecimiento es evitar el contacto directo con el agua fría; para ello puede utilizarse algún sistema de protección, como las gafas con auriculares incorporados.
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4. VÉRTIGO ALTERNOBÁRICO Se llama vértigo alternobárico al mareo con sensación rotatoria que se desencadena durante una inmersión cuando un oído compensa los cambios de presión antes que el otro. Esta situación, que es más frecuente durante el ascenso que durante el descenso, se produce cuando la permeabilidad de una de las dos trompas de Eustaquio está alterada, de modo que ese oído no compensa adecuadamente, y se genera una diferencia relativa de presión entre un oído y otro.
La sintomatología es la de cualquier vértigo: mareo, sensación de que “las cosas dan vueltas”, a veces acompañada de náuseas y vómitos, y suele ceder espontáneamente cuando se consigue compensar, para lo cual habitualmente hay que regresar a una cota previa y evitar realizar maniobras bruscas de compensación, ya que esto podría agravar el cuadro. |  |
Para prevenirlo, se debe evitar bucear con problemas de congestión de vías respiratorias altas, y durante las inmersiones, ir compensando ambos oídos simultáneamente, evitando los cambios de presión muy rápidos.
5. ENFERMEDAD DESCOMPRESIVA DEL OÍDO INTERNO
La enfermedad descompresiva es la patología provocada por la formación de burbujas en el organismo a partir de los gases inertes disueltos en los tejidos, que tiene lugar como consecuencia de una reducción de la presión ambiental.
Los gases inertes son aquellos que no se metabolizan ni intervienen en ningún proceso biológico. El gas inerte del aire es el nitrógeno. También lo son los gases nobles, como el helio, que se utiliza en algunas mezclas para buceo profundo. Durante la fase de compresión, se produce un incremento de la presión parcial de los gases inertes, que se disuelven y van siendo absorbidos por los distintos tejidos, en mayor o menor medida según diversos factores, como el tiempo de exposición, el coeficiente de solubilidad, la temperatura o el riego sanguíneo.
Cuando el buceador inicia el ascenso (fase de descompresión) ocurre el fenómeno inverso: los gases inertes van siendo liberados desde los tejidos y pasan a la sangre y a los pulmones, desde donde son eliminados. Si la descompresión se hace demasiado rápido, el gas inerte presente en los tejidos puede confluir formando burbujas, que pueden lesionar los tejidos por presión directa (enfermedad descompresiva tipo I) o llegar a la circulación (embolismo gaseoso), y acabar dañando territorios a distancia, principalmente el sistema nervioso (enfermedad descompresiva tipo II).
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El oído interno es especialmente sensible a las microburbujas, dada su escasa tolerancia a la hipoxia, por lo que a veces puede verse afectado de manera aislada, sin otras manifestaciones de enfermedad descompresiva. Además, algunos factores pueden predisponer a la aparición de la misma, como la inexperiencia del buceador, las inmersiones sucesivas, una mala condición física o un ascenso en altura por vuelo o montañismo antes de que hayan transcurrido 24 horas desde la última inmersión. A pesar de ello, sin que se de ninguna de estas circunstancias puede aparecer enfermedad descompresiva de oído interno. En estos casos, con frecuencia se asocia a la persistencia de un foramen oval permeable.
Los principales síntomas de enfermedad descompresiva de oído interno son mareos con sensación rotatoria y a veces naúseas y vómitos, pérdida auditiva y ruidos de oído o acúfenos. Así pues, el cuadro puede ser muy similar al que se produce en el caso de un barotrauma de oído interno; sin embargo, a diferencia de éste, no suele haber dificultad para compensar durante la inmersión, ni síntomas acompañantes de barotrauma de oído medio, suele tener un comienzo más tardío, la mayoría de las veces después de haber concluido la inmersión o en todo caso durante el ascenso, y suelen predominar los síntomas vestibulares (vértigo) sobre los cocleares o auditivos.
| El tratamiento en estos casos es el mismo que el de cualquier otra manifestación de enfermedad descompresiva, y se basa en la oxigenoterapia hiperbárica, aunque es importante hacer el diagnóstico diferencial con el barotrauma de oído interno, ya que la recompresión en cámara hiperbárica en este caso sería perjudicial. Ante la duda, se podría realizar este tratamiento previa colocación de tubos de drenaje transtimpánicos. A pesar del tratamiento, la mayoría de las veces quedan secuelas, como déficit auditivo irreversible o inestabilidad residual, por lo que como en la mayoría de las patologías asociadas al buceo, lo mejor es la prevención. |  |
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